"EL RÍO COLOR DE LEÓN"

Buenos Aires es mi ciudad, la capital de la República Argentina, bonito país de América del Sur. Está ubicada a orillas del Río de la Plata, un río con singulares características que lo hacen único en el mundo. Su color marrón hace que se lo denomine: "el río color de león" no solo por su color, sino también por la ferocidad de sus condiciones climáticas. Cada tanto les voy a contar experiencias de navegaciones en este río tan particular que produce en los navegantes deportivos argentinos explosiones de adrenalina majestuosas... Croker Nauta

EL RÍO COLOR DE LEÓN

EL RÍO COLOR DE LEÓN
Foto Satelital del Río de la Plata

viernes, 24 de octubre de 2008

Historias del Periplo parte VII (epilogo)

Son las 08:35 hs. camino hasta el Periplo.
Todabía los tripulantes de la flota C.P.Y. dormían.
En ese momento veo que uno de los veleros que volvía a puerto por la tormenta abarloaba en unas de las bandas de nuestro barco.
Le pegué un grito: - ehyyy!!!

Cuando terminó la maniobra le pregunte a su capitán:

- ¿Cómo está la situación afuera?

- Durísima, las condiciones cambiaran después del mediodía.

Me contestó con una voz monótona y cansada, el aspecto de él, de sus tripulantes y del propio barco lo decía todo.
Estuvieron peleando contra un viento Norte durísimo por más de 45 minutos y ya cansados entraron a puerto.

Los tripulantes adujaban los cabos lentamente ya sin fuerzas y el velero tenía mojada la cubierta y sus velas, esto era signo de la dura batalla que le habían intentado ganar al Río de la Plata esa mañana.

Con esa imagen me fui a hacer el despacho de mi embarcación a la Capitanía de Puerto.
Allí estaba de guardia mi viejo amigo, a quien por sus atenciones le regalamos una botella de vino y unos jugos de fruta para sus hijos.

Me pregunto en que condiciones estaba el Periplo, a lo que conteste bien y sin novedad.
El estaba al tanto de todo, me guiño un ojo, sonrió y me dijo:

- Yo te despacho botija, sabes que te aprecio y te quiero volver a ver pronto.
Que tengan buena navegación y mucha suerte…

Así mi amigo uruguayo me despidió inyectándome confianza.

Cuando volví al Periplo Eduardo ya había terminado de armar la maniobra de remoque y me explicó como se hacía, porque la verdad es que yo no lo recordaba.

Me comento que la flota saldría después de almorzar cuando el río se calmara un poco.
Pepe que tenía a cargo la flota venía estudiando el parte meteorológico y había tomado la determinación.

Me senté un rato a coordinar con Pepe la estrategia de navegación que teníamos con Eduardo, y llegamos a un acuerdo, el Periplo zarparía a las 11:00 hs. y dos horas después zarparía el resto de la flota.

De esta forma estaríamos siempre contenidos y ante una eventualidad siempre tendríamos a un velero para que nos remolquen.

Me pareció bien…

A partir de las 10:00 hs. se realizó un gran almuerzo frente a las amarras, un pick-nik con lonas sobre el pasto, había de todo para comer y beber: vino, cerveza, gaseosas, jugos, sándwiches, tartas y postres.

Nosotros, mientras seguíamos alistando al Periplo, alguien nos alcanzo un sándwich y cerveza a cada uno para seguir trabajando, mientras Susana (la instructora) nos preparó comida para el camino, porque no podíamos quedarnos a almorzar con ellos.

Todo era joda en el puerto pero yo seguía intranquilo.

Se hicieron las 11:00 hs. y zarpamos a motor.
Todos nos saludaban deseándonos suerte, yo no emitía sonido alguno.

Con Edu nos miramos y creo que con la mirada nos dijimos todo lo que nos teníamos que decir, la única frase que salió espontáneamente de mi boca fue.

- ¡Ahora huevos loco, ahora huevoooooos!

Al escuchar esto Eduardo se largo a reír.

El viento seguía del cuadrante Norte pero borneado al Este, la condición de ola no era tan fuerte como la mañana, había amainado un poco, igual era molesta.

Afirmamos la caña a la vía, total el timón no existía, e izamos la mayor, estableciendo la vela de proa desenrollándola un poco, casi como un foque mediano.

El velero se comportaba raro, no lo podíamos equilibrar.
Lógicamente sin pala de timón al velero le costaba establecerse.

Probando, a Eduardo se le ocurrió utilizar la poquita pala de timón que quedaba.
Así, filo el cabo que la mantenía en crujía y naturalmente la caña se estableció en un ángulo natural.
A partir de ahí, tomó la caña y empezó a orzar, mientras tratábamos de estudiar como se comportaba el Periplo íbamos resolviendo las situaciones entre los dos.

Se hacía difícil orzar con tanta vela de proa, así que fuimos achicando paño hasta equilibrar el velero en el rumbo deseado, siempre apoyados por el motor.

Pasaron dos horas desde que salimos, mirando hacia la costa empecé a ver veleros que salían de Riachuelo, ya eran las 13:00 hs.

Modulé por VHF canal de trabajo 69 y me comunique con el Fugitivo, el velero de Pepe quien dijo:

-¿Cómo están?

-Bien, la venimos llevando, vamos descubriendo como hacer el mejor rumbo.

- Bueno nos comunicamos cada una hora para cuidar las baterías, la flota C.P.Y. salió completa y están todos los capitanes en alerta, los VHF esta abiertos en canal de trabajo, para nosotros C.P.Y. 69 y 16 emergencia Prefectura.
Te resumo el parte meteorológico: los vientos rotarán hacia afirmarse al Norte y van a establecerse como moderados con rachas fuertes, estén atentos a eso.
¡Ojo cualquier cosa se comunican con la flota!

-Ok, muchas gracias Pepe.

A partir de ese momento empezaron a aparecer en el aire las diferentes embarcaciones que nos bombardeaban de preguntas, y la verdad que me rompían la concentración.
Así que les pedí que respetaran mi silencio y nos comunicáramos a cada hora exacta.

Ya son las 13:15 hs. y es hora de repensar la táctica con el parte poco augorioso que nos acababa de dar Pepe.

Lógicamente ya no hay marcha atrás.

Mientras pasaban las horas notábamos que por el borneo del viento no podíamos poner proa al mismo rumbo que hacia el resto de la flota, nos íbamos cayendo más y más.

A medida que subía la intensidad del viento y la ola íbamos achicando paño, metiendo cada vez más motor.

Hacíamos un poco de mejor rumbo, para luego derivarnos otra vez.

Cada hora que pasaba la situación se ponía peor, los veleros de la flota más grandes ya nos habían pasado y no nos podían asistir y los más pequeños nos venían alcanzando rápidamente.

Cuando estaban a nuestra banda de un grito nos preguntaban si necesitábamos algo.
Y ante nuestra respuesta negativa seguían su navegación.

Nosotros con Eduardo ya estábamos jugados…

Los veleros que nos podían remolcar ya nos habían pasado hacia horas y los dos que quedaba eran más pequeños que nuestro Plenamar 23, ya nadie nos remolcaría.

Estaba oscureciendo y a nuestra popa se veía el ultimo velero de la flota un Roy 20, el Polinesia, de Diego.

Moduló por VHF y me preguntó:

- ¿Cómo están?

- Nada bien.

-Ya no podemos hacer el mismo rumbo que ustedes, solo me queda tiran un borde hacia la costa para ganar barlovento.
Voy a tirar un borde de más o menos 30 minutos y después tratar de apuntar un rumbo a Dársena Norte.

Cuando digo esto alguien entra a modular y dice:

- Periplo soy Daniel del Ahijuna y voy a Dársena Norte con un ETA aproximada a las 19:00 hs.
¿Cuál es tu ETA a Dársena?

- No lo sé, supongo que a las 21:00 hs. y son las 18:00 hs.

- Ok, ¿entraste alguna vez de noche a Dársena?

- No, va a ser mi primera vez, igual tengo todas las referencias visuales para enfilar nocturno.

- Ok, estoy atento en 69 para acompañarlos desde acá.

Bueno a partir de ahí ya nuestro panorama era desolador, el Polinesia lo estábamos pasando en vuelta encontrada y a viva voz nos despedía deseándonos suerte.
Inmediatamente cuando nos pasó viramos para tratar de seguirlo, como un pibe le agarra la mano a la mamá cuando siente miedo.
Pero no podíamos seguir su estela, nos caíamos y derivábamos sin poder seguirle el rumbo.

El viento ya era muy fuerte, la ola mucho más alta y para colmo de males, se notaba que la corriente era en bajante.
Todo esto nos hacia pensar que deberíamos cambiar de táctica y resolver algo pronto, estamos ya al limite y solo nos quedan unos minutos de luz.

Pero aunque parezca mentira Yo deseaba que fuera de noche…

Miramos a nuestro alrededor, nos dimos cuenta que no hay referencia alguna a vista costa.
Entonces estamos en algún lugar entre la altura del Canal Uruguayo y el Canal Emilio Mitre.

¿Cómo tomo una marcación si no tengo ninguna referencia?

Intuyo donde estoy, pero quiero tener seguridad, por lo menos una marca, ya que nuestro GPS no tiene pilas.

Se nos ocurrió modular y pedir algunas referencias:

- Ahijuna para Periplo.

- Adelante Periplo.

- Daniel ¿dónde estas? Y pásame tu rumbo compás.

Daniel nos contesto dándonos su rumbo exacto y nos contó que estaba entrando en la boca sur de Dársena Norte, eran ya las 19:40 hs.

Al mismo tiempo le pido la marca al Polinesia, el cual me da la lectura de su compás magnético.

Se pone el sol a nuestra proa, y es la primera vez que no disfruto de un atardecer en el Río de la Plata.

Tengo un nudo en la garganta.

Ahora si estamos solos de verdad…

Eduardo me dice que aprovechemos la última luz que nos quedaba para llenar el tanque de combustible, así es que trasvasamos al tanque nuestro último bidón de 10 litros, ahora solo nos quedaba un bidón de 5 litros más.

Nos dimos cuenta que por la tensión de esta navegación no habíamos comido desde la salida del puerto, así que el loco apareció con unos sándwiches y una lata de cerveza para cada uno.

Y me pregunto:

¿Qué hacemos Georgie?

- Tenemos que navegar dentro del triángulo imaginario conformado por estos dos rumbos que nos dieron.
Sin caer más allá del rumbo que nos enfila hacia Dársena Norte.
Como el viento es fuerte y nos abate al sur al igual que la corriente que suma una fuerte deriva, bajemos todas las velas y naveguemos solo con motor tirando un borde al Norte con límite a la estela del Polinesia, para después dejarnos caer con corriente y viento a favor hasta la marca que nos dio el Ahijuna.
De esta forma vamos a ahorrar el poco combustible que nos queda.

- Bueno, no nos queda otra.

- No, creo que es lo mejor.

Modulamos a las 20:00 hs. por el canal 69 de VHF y casi la totalidad de la flota ya se encontraba en el Puerto de Olivos, el Ahijuna hacia 20 minutos que atracaba en Dársena Norte, solo el Polinesia quedaba afuera, pero le faltaban pocos minutos para que atracara en Olivos.

Todos nos preguntaban como estábamos porque las condiciones ya en el Río eran durísimas.
Le contamos la situación y la táctica.

Les dije que si no podía hacer rumbo como pensé a Dársena, me quedaba el Puerto de Quilmes, y si no, seguramente por la mañana estaría frente al Puerto de la Plata como última alternativa.

Daniel del Ahijuna me escucho y rápidamente modulo diciendo:

- Muchachos ¿cruzaron el Canal Mitre?

- Todavía no.

- Bueno su ETA de las 21:00 hs. no va ser cumplido, estaremos acá hasta su entrada, tenemos avisada a la marinería del YCA su situación, y les pedimos a ellos una amarra de cortesía para ustedes.

- Ok, si vemos las cosas mal, cuando crucemos el canal Mitre me declaro en emergencia a Lima dos Golf, como embarcación deportiva sin gobierno, con rotura de pala de timón.
Pero quédense tranquilos porque estamos seguros de llegar bien.

- Ok, Periplo aquí costera C.P.Y., escuchamos todo y les comunicamos que Polinesia entró a Puerto sin novedad, todos nosotros nos vamos a dormir y quedan modulando a cada hora con YCA Dársena y Ahijuna.

- Ok, C.P.Y. fuera.

Solos, solos en este Río de la Plata que me mostraba otra vez sus condiciones traicioneras después de un día de calma total.

Solos, en una noche sin luna, oscura, con el sonido del viento embravecido y las sombras de sus olas que parecían tragarse al pequeño velero.

Yo miraba a Eduardo y lo veía tranquilo, serio concentrado, pero tranquilo.

Mientras pensaba:

¿Qué cosas le pasarán por la cabeza a Edu en este preciso momento?

Yo si se que me pasa a mi, siento miedo, pero sigo resolviendo todo, mi cabeza esta lucida y esto es lo más importante.

Así íbamos tirando bordes sin ver, jugando solo con las referencias del compás magnético.
En eso nos pasa el Sea Cat de Buquebus, el ferry que une Colonia del Sacramento con Dársena Norte.

Respiro aliviado, estamos haciendo todo bien, me paso por mi banda de babor, esto indicaba que no nos habíamos caído de nuestra enfilación.

Al ver este buque, nos dio buen ánimo y tomamos otra cervecita.
Agudice mi vista hacia la proa y muy diminuto reconocí en el horizonte la guirnalda de luces blancas de la Fragata Libertad, amarrada en lo que es hoy Puerto Madero, que hasta ese entonces se podía divisar a la lejanía.

Unos minutos después divise la corona de neón azul del Hotel Hilton, que hoy tampoco se puede ver por las nuevas edificaciones de Puerto Madero.

Esto realmente nos levanto la moral, y modulamos en 69 con Daniel.
Le contamos lo que estaba pasando, teníamos a la vista el puerto de Buenos Aires eran las 23:00 hs. y estamos muy cansados.

Mientras modulábamos por el VHF le cortábamos la popa a un buque de carga inmenso que cruzaba el Canal Emilio Mitre.

Cuando navegábamos por el Canal Norte para entrar a Dársena no podíamos ver la baliza de babor (la verde) y esto nos confundió mucho.

Es sabido que normalmente la boca de Dársena Norte tiene una fuerte corriente.
Esta sumada a la situación preponderante del viento Norte, más la corriente en bajante y la alta ola, hacia que el Periplo se fuera navegando de ronza.

Ya dos veces fuimos a parar muy cerca de los hierros retorcidos del muelle de pescadores al intentar entrar al ante-puerto.

La primera enfilación la hicimos mal y entramos al sur del muelle de pescadores, casi rompemos el velero contra las piedras, nos confundimos porque el agua era calma y creímos estar en el ante puerto, pero la densa oscuridad nos avivo a tiempo y rajamos de ahí rapidísimo, íbamos a chocar con la Reserva Ecológica.

Al salir, otra vez con la condición dura, navegamos el Canal Norte, y comunicándonos con Daniel ya muy nerviosos y cansados, le contamos lo que nos estaba pasando.

Nos estábamos aterrando, (sinónimo de navegar hacia tierra en una embarcación fuera de control).

El nos confirmo que faltaba la baliza verde y que la habían reemplazado por una boya lateral con luz verde, la cual teníamos que usar como referencia.

Ya sabiendo esto poníamos proa a la bocana del puerto y cuando nos acercábamos a cruzar la escollera de piedras la corriente nos derivaba fuertemente contra el muelle.

Eduardo estaba al timón muy nervioso, en el esfuerzo por timonear se había cortado una mano con una chaveta del arraigo del estay popel, pero con la calentura que tenía no le daba bola.
El corte era profundo, así y todo, no sentía dolor.

Nos quedaba muy poco combustible, hacia tiempo que le habíamos cargado los últimos cinco litros al motor.

Ya no lo podíamos creer, estábamos por terminar el cruce y casi zozobramos en el ante-puerto de Buenos Aires.

Son las 12:00 hs. hace 45 minutos que estamos peludiando para entrar al puerto de Bs. As., Periplo se va de ronza, no responde ante estas corrientes y el viento, pedimos al YCA que saque una lancha para remolcarnos, pero nos contestan que tienen orden de no asistir a nadie fuera del antepuerto, si no podemos hacerlo solos, Prefectura podría remolcarnos.

Para nosotros era un bajón, habíamos cruzado el Río de la Plata sin timón, enfrentando las peores condiciones meteorológicas y ahora nos tenían que rescatar en la bocana del puerto para poder entrar.

¡Qué vergüenza!

Otra vez apareció la soberbia del capitán.
Pensé y le di una orden a Eduardo que la acato rápidamente.

- Eduardo, proa al Norte, enfila en paralelo a la bocana del puerto, como si fueras a chocarte contra la punta de la escollera, motor a fondo y aguanta las olas de proa.
Cuando te diga, virá todo a babor y cae con la corriente a favor que nos entrará al puerto.

Lo hicimos una vez y no nos dió.
La corriente nos volvió a tirar muy mal.
Pero en el segundo intento entramos.
Ahora el contraste era muy marcado, todo era calma, no se escuchaba el viento, ni las olas.

Nuestra vista se acomodaba a las luces del puerto, nuestros oídos empezaban a escuchar los sonidos de la ciudad.

Autos y bocinas llegaban desde la avenida.

Desde adentro del YCA, Daniel, Susana y el Flaco nos gritaban, no entendíamos que.
Eduardo y Yo nos fundimos en un fuerte abrazo.

A unos 100 metros venia la lancha del YCA con su marinero a remolcarnos hasta nuestra amarra de cortesía.

Reconocí al marinero era Legui, un viejo marinero del club, al que con el paso del tiempo, cuando trabajé en el NIX, compartí gratos momentos.

El nos dijo:

- ¿Muchachos cruzaron desde Riachuelo con este velerito sin timón?, los tengo que felicitar.

Atracamos a la 01:00 hs., dándoles las gracias a la tripulación del Ahijuna por el aguante.
Y nos despedimos de ellos.

Eduardo me llevó con un remis hasta mi casa, estábamos fusilados, durante el viaje no emitimos palabra alguna.

Seguramente él como Yo, pensaba en silencio lo que habíamos hecho.

Baje del auto en casa, me estrecho la mano fuerte, me agradeció y me dijo:

- Georgie ¿no vemos mañana en el C.P.Y.?

- No Edu ,por unos días voy a pensar lo que hicimos…

Vista nocturna del Puerto de Buenos Aires entrando por Dársena Norte. (foto levantada de Internet).
Croker Nauta.

1 comentario:

Marcelo Fernandez dijo...

Jorge, soy de Rosario, conozco muy bien los Plenamar 23, son barcos muy cojudos, su aguantan cualquier cosa, yo tuve 2 con uno se la puse al puente Rosario Victoria jajajajaa, así es como se aprende carajo
Muy buena la idea de meterle proa al norte contra corriente y viento a todo motor y después le calculás la caida o ronza que te da esa misma corriente mas el viento norte y te mandaste a dársena virando a babor !!!

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